lunes, 27 de octubre de 2014

La Monja


La Monja

A mediados del siglo XVI vivió María de Ávila, una mujer bonita y joven, quien se enamoró de un humilde mestizo de apellido Arrutia quien quería casarse con ella para conseguir fortuna y linaje.
Al enterarse Daniel y Alfonso, los hermanos de Doña María, se opusieron al romance. Alfonso le prohibió a Arrutia Verla pero el mestizo se negó, los hermanos decidieron darle mucho dinero con la condición de que se fuera a vivir lejos de la ciudad y él aceptó sin molestarse en despedirse de la enamorada. Después de dos años Doña María seguía en depresión y sus hermanos acordaron exclaustrarla en el Antiguo Convento de la Concepción.
Allí siguió deprimida por el mestizo y rezaba por él. Una noche no soportó más la falta del mestizo y se ahorcó en un árbol de duraznos en el patio del convento.
Ella fue enterrada ahí mismo en el cementerio del lugar. Un mes después, el fantasma de la ahorcada María acostumbró a aparecerse todas las noches reflejándose en las aguas de la fuente del convento cuando alguna novicia o monja se veía el rostro.
Las madres superiores prohibieron la salida de las monjas a la huerta después de la puesta del sol. Estas apariciones se prolongaron por mucho tiempo después. Ni muerta soportó la ausencia de su amado y salió en busca de él, matándolo para, aunque sea, estar con él la muerte ya que en vida se lo habían prohibido.




La Dama De Blanco, Guanajuato





La Dama De Blanco, Guanajuato


Cuando yo era chico, me encantaba escuchar historias acerca de fantasmas y apariciones, fueron tantas las que me contaban que las disfrutaba mucho.
El pueblo donde vivía es un poco grande, pero las casas estaban muy separadas entre si y había muchos terrenos baldíos. Donde yo vivía se tenia que cruzar un terreno muy grande para poder llegar a mi casa.
Un día, se me hizo muy tarde, serían las 10 de la noche cuando regresaba a casa, y recuerdo que al llegar a la esquina donde terminaba la calle, los perros ladraban mucho, pero era muy diferente. Algo había raro y yo lo sentía.
En el terreno había una casa abandonada, era de adobe, es decir, de tierra. Era luna llena y todo se veía muy claro, los ladridos de los perros se callaron y yo me detuve, voltee hacia la casa y me quede inmóvil, sentía como si alguien me observara. Yo miraba fijamente cuando de repente, vi que alguien se asomaba por la puerta hacia donde yo estaba. Salio primero su cabeza, después su pecho lentamente, y por fin, salio toda. Era una mujer completamente blanca y su vestido era hermoso. Su cara brillaba.
Yo empece a sentir algo extraño dentro de mi, y empece a caminar hacia mi casa, cuando voltee vi que me estaba siguiendo, pero al detenerme, ella también se detenía, si continuaba caminando, ella me seguía. Empece a correr pero ella seguía, cuando llegue a mi casa, me di cuenta que caminaba en dirección al panteón, pues quedaba a pocos metros.
Nunca más volví a ver a esa mujer, pero tampoco me he detenido a observar esa casa.

Fenómeno paranormal: La escritura automática del mas allá






Fenómeno paranormal: La escritura automática del mas allá




Un fenómeno paranormal bastante inquietante es el llamado escritura automática o dictado del mas allá. Es uno de enigmas de los fenómenos de índole paranormal mas sorprendentes y mas cuestionados.
Este tipo de comunicación escrita es la que realiza una persona viva que es poseída total o parcialmente(solo la mano) por un fantasma, espíritu o ente. La primera vez que se tuvo constancia de este tipo de fenómeno paranormal fue en el año 1913, Pearld Curran una Ama de casa británica aficionada a la parapsicologia realizando una sesion de Ouija sintió que el espíritu invocado tenia una gran predisposición a la escritura. Pearld Curran interesada por el espíritu con el que entablo comunicación en diversas ocasiones, le pidió al ente que sus comunicaciones o mensajes fueran en un Ingles mas sencillo pues este espíritu tenia un método algo poético a la hora de dar sus mensajes y se hacia bastante difícil entenderlo en las sesiones de Ouija.
La Ama de casa logro averiguar que el espíritu era una mujer Patience Worth que emigro a estados unidos siendo allí asesinada por un piel Roja, esta ente en vida tenia una gran pasión por la lectura por lo que pudo comprobar ya que le dio a conocer una novela de la época en la que vivió "Hope trubblod" tal obra fue muy conocida a finales del siglo XVII la cual fue muy popular por la critica, con un perfecto Ingles del siglo XVII. Esto después pudo ser comprobado por varios expertos del mundo paranormal los que descubrieron que la escritura automática correspondía con exactitud a la forma de escribir y las palabras utilizadas a finales del siglo XVII, lo que asombro notoriamente a los expertos.
Aparte de la historia anterior, la escritura automática o dictado del mas allá consiguió gran fama durante todo el siglo XX. Incluso fue recomendada para aliviar tensiones lo que quiere decir que cualquiera puede practicarla. Para practicar este tipo de escritura paranormal, tan solo se tiene que coger un lápiz, bolígrafo o cualquier tipo de pluma y sentarte ante una hoja en blanco esperando a que la pluma se mueva, normalmente suelen salir garabatos y es muy difícil que un espíritu se haga con tu mano para trasmitirte algo, pero es muy probable que entre los garabatos puedas ver alguna figura o escritura paranormal que puede ser algún mensaje, también se tiene que tener en cuenta que no todos los fantasmas tienen gusto por la escritura por lo que este fenómeno paranormal puede terminar en nada.
De la escritura automática ya hace cien años que se conoce, pero dentro de poco tal vez, tengamos que incluir un nuevo articulo en relación a este, con escritura automática en computadora desde el mas allá. ¿Quien sabe?



La Madre Descuidada





La Madre Descuidada

Una de las leyendas urbanas más espeluznantes que circulan desde hace años es la de una madre que accidentalmente acaba con la vida de sus tres hijos en el mismo día. Una leyenda no apta para corazones sensibles…
Natalia era una madre feliz, trataba a sus tres pequeños con gran ternura y comprensión aunque más de una vez la pudieran sacar de sus casillas. Los dos primeros de sus retoños vinieron casi seguidos 6 y 7 años y la tercera, una preciosa niñita de siete meses, que aunque inesperada, fue recibida con el mayor cariño y amor que una familia le puede entregar.
El único “pero” que le podía poner Natalia a su abundante familia era que su marido casi no pisaba su casa. Su aburrido trabajo como contable les daba una cómoda posición social pero le mantenía ocupado todo el día, e incluso cuando estaba en casa siempre estaba rodeado de papeles del trabajo. Por lo que Natalia tenía que ocuparse de sus hijos sin ninguna ayuda y en algunos momentos eso podía ser extenuante.
La noche anterior al fatídico día la más pequeñita de la casa había decidido celebrar un concierto nocturno y Natalia casi no pudo pegar ojo. Agotada y casi arrastrándose llegó a la cama a las cuatro de la mañana tras dejar a la niña en la cuna.
Cuando se empezó a quedar dormida escuchó el grito de su segundo hijo en la habitación contigua, de un salto se levantó y fue corriendo a la habitación que compartían sus dos hijos mayores y se encontró a Mario (el mediano en edad) visiblemente asustado y llorando sobre su cama. Parece que había tenido una pesadilla y del susto se había hecho pis encima, algo que por desgracia se había vuelto muy habitual desde que nació sus hermanita. El niño se había convertido en un príncipe destronado y su comportamiento dejaba mucho que desear y era capaz de cualquier cosa con tal de llamar la atención. Natalia agotada y sin pensarlo mucho, comenzó a regañar a Mario delante de su hermano Julián.
- ¡Como te vuelvas a hacer pis en la cama te voy a cortar el pipi!, ¡Ni siquiera tu hermanita me da tanto trabajo como tú!
El niño lloraba desconsoladamente mientras su madre cambiaba las sábanas y le daba la vuelta al colchón. Casi sin darse cuenta eran ya las cinco de la mañana y Natalia aún no había podido pegar ojo. El biberón de las seis de la mañana y preparar el desayuno a su marido e hijos hizo el resto. No pudo dormir en toda la noche.
Lo peor de todo es que los niños pasarían todo el día en casa, ya que estaban de puente. Una festividad que parece que no respetaban en la empresa de su marido, él cual fue a trabajar como cualquier otro día dejándola al cuidado de los pequeños durante todo el dia.
A media tarde y aprovechando que Mario, agotado por la noche anterior, se había quedado dormido en su habitación. Comenzó a bañar a la pequeña Clara. Era el momento ideal pues Mario estaba insufrible y si no le vigilaba a cada paso era capaz de incendiar la casa con tal de llamar la atención. Esa pequeña siesta le daría un respiro y la permitiría bañar al bebé un poco antes del horario habitual. Con un poco de suerte hoy podría mandarlos a dormir un poco antes y descansar.
Cuando ya sólo le quedaba lavar la cabecita a la pequeña Clara un grito desgarrador se escuchó en el pasillo. Era sin duda Mario que seguro que había vuelto a hacer otra de las suyas. Gritando y sin soltar a Clara preguntó:
- ¡¿Qué pasa?! ¡¿Mario estás bien?! ¡Julián! ¡¿Qué le pasa a tu hermano?!
Estaba a punto de envolver en una toalla a la bebé, que aún continuaba enjabonada en la bañera cuando Julián entró por la puerta y lo que vio la dejó sin habla.
- Mamá, Mario se ha vuelto a hacer pis en la cama así que le he cortado el pipi como dijiste.
El mayor de sus hijos tenía el pene ensangrentado de su hermano en una mano y unas tijeras manchadas de sangre en la otra.
Natalia pálida por lo que acababa de suceder se levantó de un salto olvidándose que estaba bañando a la pequeña y salió corriendo hacia Julián que, al ver la furia de su madre en los ojos, escapó a toda velocidad buscando un sitio para esconderse.
Aturdida, conmocionada y agotada por la noche en vela Natalia no sabía como actuar cuando llegó a la habitación de los niños y vio a Mario sobre la cama desangrándose. Tras abrazar fuertemente a Mario le cargó en brazos y bajó las escaleras camino al coche, su única opción era llevarle al hospital inmediatamente. Cada grito de dolor del niño bajaba en intensidad, la pérdida de sangre le estaba debilitando y sabía que tenía pocos minutos antes de que muriera desangrado.
Arrancó el coche y pegó un acelerón saliendo el vehículo impulsado como si diera un salto al pisar un fuerte bache y sonó una fuerte explosión. El salto pareció sacar a Natalia de su estado de shock y de repente recordó que la pequeña Clara seguía aún dentro de la bañera. En ese momento se dió cuenta de la mortal imprudencia que acababa de cometer y bajó del coche sin mirar atrás para buscar a su hija.
Por desgracia cuando llegó era demasiado tarde, la bebita de apenas siete meses no tenía la fuerza suficiente para aguantar tanto tiempo sentada sin perder el equilibrio y yacía inerte boca abajo en el agua. Los intentos de reanimar a la niña fueron inútiles y Natalia, gritando desesperada, bajó nuevamente las escaleras de su casa con su bebé en brazos camino del vehículo que la llevaría al hospital.
Pero aún le quedaba una última y macabra sorpresa, al acercarse al vehículo todo terreno que conducía, se dió cuenta de que había un brutal charco de sangre en el suelo, al principio pensó que sería la sangre de Mario, pero al acercarse pudo constatar que bajo el coche estaba el cuerpo inerte de Julián, que al parecer se había escondido bajo el todoterreno para evitar que su madre le pegase. Con tan mala fortuna que al arrancar ésta a toda velocidad una de las ruedas le aplastó el cráneo, reventándolo y desparramando sus sesos por todo el suelo y causando la terrible explosión que Natalia había escuchado un par de minutos antes.
Natalia cayó al sueño de rodillas, su cara no reflejaba ninguna expresión. Solamente se mantuvo en esa posición durante unos minutos hasta que sin mediar palabra se levantó, abrió la puerta de su coche y cargó nuevamente el cuerpo ya inerte de Mario junto al de su hermanita. Entró nuevamente en su casa.
Un minuto después bajó de nuevo, cargó el cadáver de Julián y volvió a entrar en la casa cerrando la puerta tras de si.
Por la noche, cuando el marido de Natalia llegó a su casa que estaba a quince minutos de la ciudad, se encontró el todoterreno con la puerta abierta y a medio camino del garaje, lo que le impedía aparcar su vehículo. Se acercó al coche de su mujer y se manchó el zapato con lo que parecía una viscosa mancha de aceite, cerró su puerta y se dirigió a casa en la que todas las luces estaban apagadas.
Al entrar gritó:
- ¡Natalia! ¿Dónde estáis? ¿Por qué tienes el coche en mitad del garaje?
Al dar la luz se dio cuenta de que había un reguero de sangre seca en el suelo que subía las escaleras y dirigía a la planta superior. Asustado corrió tanto como pudo para quedar totalmente impactado cuando al entrar en el baño.
Sus tres hijos flotaban sobre el cadáver de su madre que los había reunido en la bañera justo antes de cortarse las venas.
Causar la muerte de sus tres hijos fue mucho más de lo que pudo soportar.



Recen Por Mi





Recen Por Mi

Era un señor llamado alejandro que se caso con su novia llamada maria despues de averse casado tuvieron 2 hijos uno llamado alejandro igual que el y la niña que era mas grande se llamaba nany.
El era de escasos recursos economicos pero despues de tamto buscar trabajo lo contrataron en pemex el era el intendente pero despues de mucho tiempo paso a ser trabajador de la planta.
Pasaron varios años y alejandro paso a ser jefe sus compañeros de trabajo propusieron que para celebrar el nuevo puesto de alejandro irian a un balneario.estuvieron hay 1 fin de semana con su esposa hijos y amigos con sus familias,de ida se fueron en un urbano de primera.
Cuando llegeron la pasaron de maravilla.el domingo ya por la tarde alejandro se encargo de pedir el mismi urbano en el que habian llegado,le dijeron que si que llegaban como en 1 hora estuvieron espernado 3 horas y alejandro mui enojado volvio a llamr nadie le contesto y hasta que porfin llego el camion pero no era el que el habia pedido pero de todas formas se fueron en el ya que todos estaban cansados y ya querian llegar a sus hogares.
Cunado estaban a medio camino todos ivan dormidos pero alejandro se desperto porque sintio que el camion iva mas rapido de lo normal cuando se acerco a preguntarle al chofer porque la velocidad tan alta el chofer estaba blanco y no tenia en mano el volante el le pregunto que porque lo habia soltado el chofer asustado le dijo que era porque los frenos no respondian y en menos de 10 minutos el camion se fue por un barranco todos murieron menos alejandro ya que era por la pocicion en la que iva.
alejamor quedo inconciente por 2 dias ya qeu se dio un golpe muy fuerte en la cabeza.
Cuando recupero la conciencia lo llevaron a donde estaban velando a su esposa e hijos cuando los vio en esos atauds se volvio a desmayar de la impresion volvio en si y despues de 1 dia los fue a enterrar al panteon pero no les reso.
Pasaron varios dias y los trabajadores del panteon comenzaron a decir que veian a una niña caminado sola y diciendo "recen por mi" muchas veces,tambien varios conductores veian a una niña y por tratar de esquivarla chocaban contra la barda del panteon pero cuando querian ver si estaba bien la niña ya no estaba.
Le dijeron a alejandro lo sucedido y le recomendaron que resara por ella.fue al panteon y le reso,despues ya nadie volvio a ver a esa niña jamas.



La Chica que Pisó una Tumba







La Chica que Pisó una Tumba

Una noche, unos chicos celebraban una fiesta en un parque, entre risas y alcohol comenzaron a contar historias de terror. En la misma calle, había un cementerio y uno de ellos comentó lo mucho que le aterraba pasar por allí. Aprovechándose del miedo de su amigo otro de los jóvenes advirtió al resto con la siguiente frase:
- No se os ocurra nunca pisar sobre una tumba cuando se ha puesto el sol. Si lo haces, el muerto te agarra y te mete dentro.
- Mentira – replicó Alexandra – Eso son sólo supersticiones.
- Si tan valiente te crees ¿por qué no nos lo demuestras? Te daré 10 euros si te atreves, apostó el chico.
- A mí no me dan miedo las tumbas ni los muertos, respondió ella. Si quieres te lo demuestro ahora mismo.
El chico le tendió su navaja. Clava esta navaja en una de las sepulturas le dijo. Así sabremos que has estado allí. Sin dudarlo Alexandra cogió la navaja y se dirigió con paso firme al campo santo bajo la mirada atónita de sus amigos.
El cementerio estaba lleno de sombras y había un silencio sepulcral y sin quererlo el miedo se fue adueñando de la chica que con cada paso sentía cientos de ojos vigilarla y un aliento helado en la nuca.
- “No hay nada que temer”, se repetía Alexandra para tratar de calmarse a si misma.
Escogió una tumba y pisó sobre ella. Después se agachó rápidamente, clavó en el suelo la navaja y se dispuso a marcharse. Pero no pudo. ¡Algo la retenía! Lo intentó de nuevo, pero seguía sin poder moverse. Estaba aterrada.
- ¡Alguien me sujeta! gritó, y cayó al suelo.
Al ver que no regresaba, los chicos fueron en su busca. Encontraron su cuerpo tumbado sobre la sepultura, fría, rígida y con la cara totalmente desencajada del miedo. Sin darse cuenta, Alexandra se había enganchado la falda con la navaja al clavarla en el suelo. Era la navaja lo que la retenía y ella había muerto de miedo tras sufrir un ataque al corazón.

Peliculas






Título Original: The Exorcist
 Título en Español: El Exorcista
 Audio: Español Latino
 Subtitulos: No
 País: Estados Unidos
 Año: 1973
 Género: Terror – Clásico
Tamaño: 1.37 Gb
 Calidad de Imagen: BDRip
 Formato: AVI
 Resolución: 800×450

Adaptación de la novela de William Peter Blatty. Inspirada en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949. Regan es una niña de doce años víctima de fenómenos paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana.











Título Original: The Exorcist
 Título en Español: El Exorcista
 Audio: Español Latino
 Subtitulos: No
 País: Estados Unidos
 Año: 1973
 Género: Terror – Clásico
Tamaño: 1.37 Gb
 Calidad de Imagen: BDRip
 Formato: AVI
 Resolución: 800×450

Adaptación de la novela de William Peter Blatty. Inspirada en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949. Regan es una niña de doce años víctima de fenómenos paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana. - See more at: http://www.identi.li/index.php?topic=226910#sthash.SwkWbsYu.dpuf

Título Original: The Exorcist
 Título en Español: El Exorcista
 Audio: Español Latino
 Subtitulos: No
 País: Estados Unidos
 Año: 1973
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Tamaño: 1.37 Gb
 Calidad de Imagen: BDRip
 Formato: AVI
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Adaptación de la novela de William Peter Blatty. Inspirada en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949. Regan es una niña de doce años víctima de fenómenos paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana. - See more at: http://www.identi.li/index.php?topic=226910#sthash.SwkWbsYu.dpuf

sábado, 25 de octubre de 2014

La Mujer del Candil




La Mujer del Candil


La leyenda hace mención a un hecho ocurrido en la Costa Grande de Guerrero entre Carrizal y Mitla. Se dice que una humilde mujer había reunido un montoncito de monedas de oro, con la única intención de ir a conocer al papa. Muy ilusionada, anunció a todos su partida cuando al fin llegó el día.
Donde ella vivía no llegaba ningún transporte, por lo que se fue caminando por toda la orilla de la playa con la intensión de acercarse hasta Acapulco, pues ahí tendría más opciones. El camino hasta allá, le llevaría medio día, por eso la prisa de salir por la madrugada; eran apenas las cuatro de la mañana y el Sol todavía no salía, por eso se acompañó de un candil de petróleo. Fue esa luz lo último que los vecinos vieron perderse en la lejanía.
Cuando llevaba apenas una hora de camino, fue atacada por unos hombres, que la asesinaron sin compasión al saber que llevaba consigo unas algunas monedas de oro. La pobre mujer no pudo cumplir su sueño, y se dice que hasta el día de hoy, su espíritu camina por la playa, iluminado con su candil los pasos de los viajeros nocturnos, para que no sufran del mismo destino.
Aparece durante las noches sin Luna, porque son las más oscuras, buscando que las personas no tengan algún infortunio, y castigando a aquellos que se escuden en el anonimato de la oscuridad para cometer fechorías.


Noche de Brujas






Noche de Brujas


Era por fin tiempo de disfrutar la muy ansiada noche de brujas. Mientras los niños más pequeños se preparaban para ir a pedir dulces, los mayores tenían planeado reunirse para llevar a la vida alguna historia de terror corta y darles un buen susto.
El éxito de la noche de angustia, dependía de que todos sintieran la necesidad de tomar el atajo frente al cementerio, donde todos se habían escondido llevando aquellos habituales disfraces de fantasmas, y dispuestos a hacer sonidos de ultratumba cada vez que alguien pasara.
Pero antes de que pusiera en marcha su broma macabra, el velador del panteón, los descubrió; quiso echarlos fuera, sin embargo, al saber el plan, estuvo de acuerdo en que lo aplicaran con un par de personas para entrar en ambiente. Solo les pidió que tuvieran mucho cuidado, y no se acercaran al área de los mausoleos, porque esa era la zona que las brujas frecuentaban en su día.
Claro que para ellos, eso sonaba más a cuento que a verdad, y siguieron con sus planes, yendo sin precaución al lugar prohibido. Cuando se colocaron todos en sus escondites, escucharon algunos ruidos que los pusieron inquietos, por lo cual se negaron a apagar las linternas, excepto el mayor de ellos, quien les trataba de miedosos y les incitaba para quedarse a oscuras.
Cuando al fin apagaron las luces, el resoplido del viento trajo consigo un leve lamento, todos quedaron inmóviles, preguntándose a sí mismos quien andaba por ahí a parte de ellos. Más rápido de lo que imaginaron, de una de las tumbas, se levantó un espectro traslucido, envuelto en camisón blanco y con su cara desmoronándose a causa de la podredumbre.
Apenas si podían creer lo que estaban viendo, se reunieron ahí con la intensión de asustar a los demás, jamás imaginaron que los espantados serían ellos. A punto estaban de perder el aliento, cuando el vigilante del cementerio iluminó la tumba con su potente farol —¡Siempre me equivoco! —dijo sonriendo—este es lado de los espíritus, el de las brujas es aquel donde se ven aquellos bultos negros—. Ya no había razón para dudar de las palabras del viejo, ni uno de ellos quiso voltear, solo salieron corriendo y no volvieron a pisar ese lugar jamás, y por supuesto, se les quito esa fea costumbre de asustar a los demás.

Caminata Nocturna por el Bosque




Caminata Nocturna por el Bosque


Hace varios años, para el 14 de junio una pareja fue a acampar junto con otra pareja amiga a un deshabitado bosque en Canadá. Se trataba de John y su novia Anne, junto a sus amigos Clara y Nate, quienes armaron sus tiendas de camping y cuando todo estuvo listo salieron por una hermosa caminata en el bosque.
Hace varios años, para el 14 de junio una pareja fue a acampar junto con otra pareja amiga a un deshabitado bosque en Canadá. Se trataba de John y su novia Anne, junto a sus amigos Clara y Nate, quienes armaron sus tiendas de camping y cuando todo estuvo listo salieron por una hermosa caminata en el bosque.
Acercándose la noche, John encendió una fogata, con la ayuda de Nate, mientras las mujeres buscaban latas en los bolsos para cenar, como es costumbre en los campamentos. Disfrutaron de una agradable cena, junto algunos tragos y risas, llegado el momento cada pareja fue a su carpa para descansar y estar preparados para disfrutar el día siguiente.
En un momento Anne se despertó por un fuerte ruido que escuchó afuera, se vistió y fue a ver que sus amigos se encontraran bien. Al salir vio que la tienda de sus amigos se encontraba abierta y cuando se asomó dentro de ella no había nadie. Creyendo que Clara y Nate había salido a caminar o algo por el estilo volvió a dormir.
A la mañana siguiente sus amigos seguían sin aparecer, así que John y Anne decidieron salir a buscarlos por el bosque, en caminos opuestos, dejando rastros para no perderse. Anne caminó varios kilómetros buscándolos y gritando sus nombres pero nadie respondió. La noche se aproximaba, por lo que decidió volver al campamento, al llegar esperó horas y horas a que su novio llegará pero esto nunca paso.
Anne decidió ir en busca de ayuda, a un pueblo a pocos kilómetros de allí, pero no encontró las llaves de su vehículo, así que horrorizada por lo que estaba pasando decidió salir corriendo hacia el pueblo.
La gente del pueblo estuvo días buscando a los tres desaparecidos, hasta que uno de ellos advirtió unas enormes y descomunales huellas, las cuales siguieron hasta encontrarse con la más terrorífica escena: los cuerpos de John, Clara y Nate, tendidos de las ramas de un árbol destrozados y debajo un gran charco de sangre.
A partir de esta terrorífica historia la gente del pueblo se mudó, dejando todo abandonado, creyendo que el bosque alberga una especie de criatura tenebrosa y sangrienta que asesinó a los tres campistas.
Anne era la única residente del pueblo, todas las noches salía a caminar por el bosque con la esperanza de encontrar a la terrible bestia que lo habita, pero así fue como una de esas noches nunca volvió…

Camionero Fantasma




Camionero Fantasma

 

Cuenta la leyenda que un camionero llamado Ignacio Velázquez avanzaba a gran velocidad con su tráiler por una zona montañosa. Aunque habitualmente era muy precavido y un gran conductor, la noticia de que su mujer estaba a punto de dar a luz le había obligado a saltarse las precauciones que normalmente tomaba mientras conducía. Sabía que debía llegar lo más rápidamente posible para entregar un dinero que era necesario para que asistieran el parto de su esposa, por lo que no dudó ni un instante en arriesgar su vida entre abismos y zonas rocosas para llegar lo antes posible. Era un cantidad de dinero muy grande porque sumaba el total de dos meses de trabajo y la venta de una finca que recientemente había heredado.
Cuando faltaban pocos kilómetros para el desvío que le llevaría junto a su esposa y el primer hijo que ésta alumbraría, su camión perdió el control y salió de la carretera. El impacto contra las rocas fue brutal, pero Ignacio consiguió salir del vehículo sin un solo rasguño. Aturdido por la situación y sin saber muy bien qué hacer, intentó que algún coche le llevara hasta su mujer, pero era un carretera poco transitada y tras varios minutos no pasó ningún otro vehículo. Decidido a llegar junto a los que quería de una forma u otra, comenzó a caminar en dirección a su destino; anduvo por aquella carretera varios kilómetros, pero por alguna extraña razón parecía no avanzar y, cuanto más se alejaba del lugar del accidente, más oscuro se volvía todo. Desesperado por la situación decidió sentarse en una roca, aunque no se sentía cansado, mas estaba tan confundido que necesitaba hacer una pausa, y cual fue su sorpresa que, al mirar hacia atrás buscando algún coche para hacer autostop, encontró a su camión estrellado contra las rocas. Era como si no hubiera caminado ni diez metros a pesar de todo su esfuerzo, como si estuviera atado a aquel lugar y le fuera imposible escapar. Se había convertido en un alma en pena atado a este mundo
Sin embargo el deseo de Ignacio por ayudar a su familia era tan fuerte que ni la muerte le podía impedir que cumpliera con la promesa que le había hecho a su mujer de que llegaría con el dinero. Para él, el tiempo no transcurría a la misma velocidad que para nosotros y cada día era como si volviera a comenzar y no pudiera comprender que la vida seguía su curso normal, cada día empezaba con la misma angustia por no poder ayudar a los que amaba ni despedirse de ellos.
Con el tiempo y casi sin darse cuenta, su espíritu se volvía cada vez mas fuerte, incluso corpóreo, hasta que llegó un momento en el que pudo aparecerse a los conductores que viajaban por esa vía a la misma hora en que él falleció en el accidente con su camión. La mayoría de conductores, asustados, aceleraban el paso o le ignoraban. Hasta que un día…
Una noche un joven llamado Daniel circulaba a altas horas de la madrugada por la carretera, cuando vislumbró a un hombre a un lado de la calzada que parecía haber salido de la nada. Pensando que hacía autostop detuvo su coche y bajó la ventanilla.
-Buenas, señor ¿a dónde va?
-Amigo, necesito ayuda, mi nombre es Ignacio Velázquez y mi mujer está a punto de dar a luz. Mi camión se ha salido de la calzada, no puedo dejarlo aquí con toda la carga (mintió el fantasma para no desvelar que estaba ligado a aquel lugar), pero es de vital importancia que mi mujer reciba este sobre con dinero para que atiendan su parto y las necesidades del niño. Esta es la dirección dónde vivimos, una matrona se encuentra con ellos- le dijo mientras le ofrecía un papel con una dirección anotada y un sobre bastante abultado lleno de dinero.
Daniel no veía el camión que parecía señarlarle el hombre, pero sintió al mirarle a los ojos que era un hombre bondadoso y desesperado que realmente necesitaba su ayuda. Había algo extraño en él, como si por alguna razón sus ojos no pudieran enfocarle y le viera borroso, pero no le dio mayor importancia y lo atribuyó a su cansancio y a que llevaba mas de una hora con la mirada fija en la carretera y concentrado para evitar salirse de la calzada en alguno de los peligrosos abismos.
Alargó su mano para recoger el sobre y la dirección y de forma casual rozó la mano de Ignacio. Un escalofrío subió por su brazo hasta su espalda, un frío tan intenso que le hizo estremecerse. Quedó paralizado, y ante la atenta mirada de Ignacio, bajó la vista para leer la nota y vio que estaba a pocos kilómetros y no le desviaba mucho de su camino, levantó la cabeza nuevamente para confirmar al hombre que cumpliría con su cometido. Pero éste parecía haber desaparecido, miró a un lado y al otro pero no había rastro de él ni de su camión. Se había esfumado con tan rápidamente como había aparecido.
Daniel era una buena persona y a pesar de lo extraño de la situación no dudó en ayudar a aquel buen hombre y a su mujer que sin duda necesitaría aquel dinero. Habían transcurrido un par de horas y había empezado a amanecer cuando llegó a la casa de Ignacio y su mujer, no conocía el pueblo y las indicaciones no eran tan claras como pensó inicialmente. Llamó a la puerta pero nadie le abría. Una vecina, viendo su insistencia mientras golpeaba la puerta, le dijo que ya nadie vivía allí.
- Allí no vive nadie ya, si busca a doña Matilde (el nombre de la mujer de Ignacio), se cambió de casa hace tiempo.
Aquello era realmente raro, pero Daniel era un hombre de principios y estaba decidido a hacer todo lo que estuviera en su mano para ayudar. Pidió la nueva dirección a la vecina y, aunque estaba en la otra punta de la ciudad, no dudó en acercarse para entregar el sobre. Una hora después llegó a la nueva dirección y llamó a la puerta.
- Buenos días ¿está doña Matilde?-dijo pensando que quien le abrió la puerta sería la matrona.
- Buenos días, sí soy yo, ¿qué desea?
- Me envía su marido con este sobre con dinero para atender su parto, pero debe haber un error porque obviamente usted se encuentra en perfecto estado.
- Eso es imposible, mi marido falleció en un accidente de tráfico el día que nació mi pequeñín.
Pudo ver a un niño de unos cinco años jugando en el suelo detrás de doña Matilde. Daniel estaba confundido, pero algo en su interior le decía que era el lugar y la persona correcta, por lo que extendió su mano y le entregó el sobre sin hacer más preguntas. La mujer abrió el sobre y estalló en lágrimas cuando encontró junto al dinero una nota escrita a mano por su marido que le decía:
“No he faltado a mi promesa, aquí está el dinero, siempre estaré con vosotros. Os quiero”
Daniel estaba tan aturdido por la situación que se derrumbó en el asiento de su coche y empezó a pensar en lo sucedido: la extraña forma de aparecer en la calzada, su mano tan fría como el hielo, como desapareció en un instante. Era todo tan siniestro que debería estar muerto de miedo… Pero no era así, sentía una gran paz y la sensación de haber hecho lo correcto. Recostó su cabeza en el respaldo del asiento e instintivamente miró por el espejo retrovisor.
Reflejado en él estaba Ignacio, que le sonreía y le daba las gracias. Daniel dio un salto en su asiento y se giró para mirar tras su vehículo en el lugar que debiera estar el hombre que se reflejaba. Pero allí no había nadie, miró nuevamente al espejo, pero todo rastro de aquel buen hombre había desaparecido.

viernes, 24 de octubre de 2014

La Planchada




La Planchada

 

La leyenda de la planchada es probablemente una de las más populares de México. En ella narran la historia de una enfermera fantasmal que vaga por los pasillos del hospital y atiende a los enfermos que necesitan ayuda médica…
Cuentan que cierto día, una chica llamada Eulalia entró a formar parte del personal de enfermería en el hospital. Era una chica de buena presencia, con cabellos rubios, ojos claros y facciones finas, con una actitud amable y educada aunque revestida por un ligero aire de seriedad.
Desde sus primeros días en la institución médica, Eulalia demostró gran profesionalismo y diligencia,  mostrándose siempre solicita con el personal médico y con los pobres enfermos, hacia los cuales profesaba una dedicación que a veces iba más allá del mero deber. Por otra parte, Eulalia siempre estaba muy limpia y arreglada, con el uniforme blanco perfectamente planchado e impoluto, exento de la más mínima mancha o arruga.
Como era de esperarse, Eulalia se granjeó rápidamente el aprecio de los médicos, a la par que, gracias a su natural simpatía, logró verse libre de inspirar envidia en sus compañeras y compañeros de enfermería.
Por otra parte, la vida de Eulalia era realmente tranquila, sana y sencilla, ya que todo su tiempo se dividía entre las labores en el hospital y las atenciones hacia su pequeña pero estable y relativamente feliz familia, conformada por sus padres y sus dos hermanos menores, al menos en lo que respecta a su círculo más cercano. Por ello, los días habituales de Eulalia consistían en trabajar en el hospital, llegar a casa con una sonrisa, comer con todos, dormir un rato, despertar y pasar sus horas siguientes en tareas domésticas que compartía con su madre, en jugar con sus hermanos o en la lectura.
Sin embargo, un día todo cambió…
En efecto, cierta mañana el director del hospital convocó al personal para presentar al nuevo médico que acababa de llegar: el Dr. Joaquín, un tipo inteligente, guapo y alto, venido “de buena familia”, pero con un cierto aire de arrogancia. Todas las demás enfermeras y casi todos los enfermeros fueron, pero Eulalia se quedó atendiendo a un paciente.
Pasados unos cuantos  días, Eulalia todavía no había cruzado palabra alguna con el Dr. Joaquín, y apenas lo había visto de lejos, aunque a sus oídos ya habían llegado los rumores que lo retrataban como un tipo orgulloso, como uno de esos hombres que miran a casi todos “por encima del hombro”. Eso hacía que ella no tuviera muchos deseos de conocerlo, pero un día la convocaron para que lo ayudase con la extracción de una bala en la pierna de un paciente…
Pese a los rumores, cuentan que Eulalia quedó prendada del Dr. Joaquín cuando lo vio de cerca, al punto de que sus manos temblaban ligeramente cuando le pasaba los instrumentos, llegando incluso a equivocarse en lo que respecta a entregar el instrumento correcto…
Después de ese primer encuentro, Eulalia empezó a enamorarse apasionadamente del Dr. Joaquín, a pesar de que le decían que no le convenía, que el tipo era un egocéntrico y que coqueteaba con una y otra enfermera. No obstante ella siguió en su afán, diciéndose que sus compañeras estaban exagerando o simplemente justificando a Joaquín cuando no podía dudar de tales o cuales críticas que sobre él se cernían. De ese modo, pasados algunos meses ella consiguió su propósito y el Dr. Joaquín cedió a sus encantos, aceptando ser su novio.
Durante un largo tiempo Eulalia se sentía la criatura más dichosa del mundo, y su pasión crecía como un incendio a pesar de que Joaquín no parecía amarla con la misma intensidad e incluso, según las malas lenguas, coqueteaba con otras chicas a espaldas de ella.
Tras poco más de un año de noviazgo, Eulalia se sorprendió cuando cierto día Joaquín le propuso matrimonio, a lo cual ella accedió con el cándido entusiasmo de una quinceañera enamorada. Sin embargo era necesario esperar para la boda, ya que antes Joaquín debía irse a un seminario de 15 días en otra ciudad.
Antes de irse él le pidió que le planchara y preparara un fino traje, ya que debía estar impecable y elegante en el seminario. Entonces ella aceptó y, justo un día antes del viaje, él fue a recoger el traje y a visitarla, hablando tendidamente con ella y despidiéndose entre abrazos, besos y promesas de amor eterno…
Tan solo una semana tras la partida de Joaquín, Eulalia ya lo extrañaba como si hubiese estado ausente varios meses, por lo que a veces adoptaba una actitud de melancólica nostalgia.
Paralelamente, justo después de una semana cumplida desde el último día en que vio a Joaquín, un enfermero la abordó cuando estaba sola, le declaró su amor y le pidió que por favor lo acompañara a una fiesta como su pareja de baile, pero ella se negó y le dijo que si acaso no recordaba que el Dr. Joaquín y ella tenían una relación… Asombrado y algo herido, el enfermero la miró y le dijo que no entendía cómo es que nadie le había contado que Joaquín renunció en el hospital y se fue a un viaje de luna de miel con su nueva esposa…
Las palabras del enfermero habían dejado completamente helada a Eulalia, con esa mezcla de dolor y consternación que alguien siente cuando inesperadamente le informan que su madre o alguien muy querido ha muerto, aunque con la enorme y gran diferencia de que en la mirada de Eulalia latía la decepción. Por eso ella no acertó a decir nada, y solo agachó la cabeza y se fue, caminando con la leve esperanza de que aquello fuese un invento del enfermero para salir con ella. Pero a la mañana siguiente fue y averiguó en los registros, y efectivamente Joaquín había renunciado, por lo cual era lógico asumir que lo de la luna de miel era también cierto, tal y como decían muchas más personas además del enfermero…
Desde su decepción amorosa, Eulalia jamás volvió a ser la misma. Nunca había tenido un novio antes, y solo le había gustado uno que otro chico durante su adolescencia, siendo con Joaquín con quien supo lo que realmente era el amor. Sentía que su corazón era un jarrón despedazado sobre el árido suelo de la vida, y al parecer ni ella misma quiso recoger los pedazos y recomponerlo, ya que permitió que la amargura fuera apoderándose progresivamente de ella, hasta convertirla en un ser frío, silencioso y sombrío, en una mujer que no volvió a vincularse a ningún hombre porque se abandonó a la idea de que todos “eran iguales”, y en una enfermera que realizaba su trabajo con el alma empolvada por el tedio y el desgano, descuidando a los enfermos hasta el punto de que algunos murieron por sus negligencias al olvidarse darles la medicación, a pesar de ello no fue despedida porque, sus compañeros y superiores la apreciaban y pensaban que tarde o temprano volvería a ser la chica trabajadora y dedicada a los pacientes que siempre había sido.
Pasaron así los años y un día la enfermedad cayó sobre ella, transformándola en una paciente más del hospital donde por décadas fue indiferente hacia el malestar de los enfermos que tan mal atendía. Ella era la abandonada ahora. Sin embargo, en lo profundo de su soledad, la reflexión le ablandó el corazón y, antes de morir, se arrepintió de haber sido tan mal enfermera, falleciendo sin poder perdonarse a sí misma, y con el anhelo de enmendar de alguna forma sus errores pasados…
Tras la muerte de Eulalia, en el hospital comenzaron a surgir testimonios de gente que era atendida por una amable enfermera que no parecía pertenecer al personal del hospital. Una chica joven con la ropa impecable, perfectamente planchada, tal y como la llevaba Eulalia en vida. Normalmente los testimonios eran confusos porque solía atender a los enfermos cuando dormían, se encontraban sedados o estaban muy graves.
En cierta ocasión, una de las enfermeras que trabajaban de noche se quedó dormida en su turno. Su negligencia le podría haber costado la vida a un paciente que necesitaba una importante medicación para tratar una fuerte infección que hacía peligrar su vida. El hombre, semiinconsciente, observó como una enfermera, a la cual no pudo reconocer porque tenía el rostro ligeramente borroso y como desdibujado, le suministró el antibiótico necesario y, mientras lo arropaba, le dedicó una caricia en el pelo. Un par de horas después, la enfermera que se había dormido en su turno se despertó sobresaltada y, acordándose de lo importante que era suministrarle la medicación al señor, salió corriendo hacia su habitación, temiéndose lo peor. Al llegar allí se encontró que, el goteo que mezclaba el antibiótico con el suero, estaba perfectamente colocado y la dosis era la correcta. Aún asustada, le preguntó al paciente quién le había puesto la medicación. La respuesta la dejó helada: “Su compañera rubia, la que tiene la bata sin una sola arruga”.
Ésta fue una de las cientos de veces que “La Planchada” atendió a alguien que necesitaba la ayuda médica o que había sido descuidado por las otras enfermeras. Pocos son los que la recuerdan, ya que siempre atiende a personas graves o cuando están medio dormidas; ninguno puede recordar su rostro con claridad, ya que, casi siempre que se ha dejado ver, lo ha hecho con su cara ladeada o de espaldas. Pero todos los testimonios concuerdan en lo mismo, en lo impoluto de su aspecto y en la perfecta forma en la que están planchadas sus ropas, así como en lo cordial y profesional de su trato. Algunos, de entre el personal del hospital, también dicen haberla visto durante escasas fracciones de segundo entrar o salir de la habitación de un paciente e incluso haber sido despertados por el espíritu de Eulalia cuando dormían en sus turnos, tocándoles el hombro, y comprobando al despertar que estaban solos y que los pasillos del hospital estaban desiertos. Aunque nunca la vieron como una amenaza, ya que ayudaba a los enfermos cuando estos eran descuidados, cosa que se sabía gracias a los múltiples testimonios de pacientes que afirmaban haber recibido tal o cual medicación en ausencia de personal médico.

 

La Pulsera Negra





La Pulsera Negra

 

Según cuenta la leyenda en algunos hospitales de Estados Unidos utilizan unas pulseras de color negro para marcar la hora a la que falleció una persona y cual fue el motivo de su muerte. Si ves a alguien con una de estas pulseras podrías estar junto a un fantasma…
Thomas era un joven médico que trabajaba de interno en un frío hospital de Dakota del Norte. Su vocación y sus ganas de salvar vidas eran el único motivo por el que no caía rendido de cansancio en unas interminables guardias que podían prolongarse hasta 36 horas y que le dejaban exhausto.
Aquella noche había sido especialmente dura, el servicio de urgencias no tuvo ni un respiro y Thomas había tenido que encargarse por primera vez de una paciente sin el respaldo de otro doctor. Luchó por la vida de la chica, que no debía tener más de 22 años, durante más de dos horas, pero desde que llegó se había considerado un caso perdido y en el hospital decidieron priorizar a otros pacientes que tenían más posibilidades de sobrevivir. Los daños que había sufrido la joven en ese accidente de tráfico múltiple eran tan graves, que incluso si Thomas hubiese conseguido obrar un milagro y la chica hubiese sobrevivido, las secuelas hubiesen sido tan graves que probablemente habría quedado en estado vegetativo.
Los médicos más experimentados del hospital habían acudido en la ayuda de los otros accidentados y decidieron “bautizar” a Thomas con un caso imposible para que un primer “fracaso” le hiciera comprender lo dura que es su profesión y no empezara a creérselo demasiado. Además priorizando a otros de los heridos habían conseguido salvar la vida de tres personas, en lo que había sido el peor accidente de tráfico que habían registrado las carreteras de la región en meses.
Thomas era consciente de que la chica probablemente nunca tuvo posibilidades de sobrevivir, pero aún así se sentía destrozado por dentro y tuvo que tragar saliva para contenerse las ganas de llorar cuando le puso una pulsera negra a la fallecida. La pulsera negra era un protocolo de su hospital que servía para marcar a un difunto y señalar la hora y causas de su muerte. Normalmente eran las enfermeras quienes se encargaban de rellenar los datos y ponerle la pulsera antes de mandar a un cadáver a la morgue. Pero Thomas pensó que haciéndolo él, el recuerdo de su primer “fracaso” le serviría para aprender y avanzar en la que puede llegar a ser una de las profesiones más duras. Memorizó cada una de las facciones de la chica y la cubrió con una sábana para que uno de los celadores se la llevara en una camilla por un interminable pasillo que conducía al depósito de cadáveres.
Al finalizar su turno, Thomas parecía un zombi, su cara demacrada por el cansancio y el fuerte impacto emocional de perder a su primer paciente le habían dejado destrozado. No era la primera vez que alguien se moría en una mesa de operaciones frente a él, pero esta era la primera vez que él era el doctor al mando y el “único responsable”. En su mente repasaba todos y cada uno de sus movimientos y trataba de buscar cual fue su error o si había algo más que pudiera haber hecho. Pero incluso él mismo, sabía que su proceder había sido impecable y que cuando a alguien le llega la hora es imposible luchar contra el destino.
Cabizbajo y caminando casi dormido entró en el ascensor. Se dirigía a la séptima planta donde tenía su ropa, lo único que quería era cambiarse e irse a dormir a la residencia que estaba a pocas calles del edificio del hospital. Eran las cuatro de la mañana y el hospital parecía vacío, tan absorto estaba en sus pensamientos que casi ni se dio cuenta de que había alguien dentro del ascensor cuando entró. Una mujer le saludó:
-Uff y yo que creía que tenía mala cara, ¿chico pero que te ha pasado?
Thomas se giró y vio a una mujer de unos cuarenta años que le sonreía, estaba casi tan pálida como él y aunque no tenía muchas ganas de conversar la contestó.
-Hoy ha sido un día muy duro, no se ni como estoy todavía de pie. Además he perdido a mi primer paciente – le dijo mientras ponía un gesto que denotaba que estaba a punto de echarse a llorar.
-Pues por la cara que pones estoy seguro que has hecho todo lo que podías, no seas tan duro contigo mismo.
-Muchas gracias, probablemente mañana pueda verlo de otra forma – dijo Thomas mientras se giraba a ver porque se había abierto la puerta del ascensor en una planta que ninguno de los dos había marcado.
Al mirar fuera vio la silueta de una joven en mitad del pasillo, al terminar de abrirse la puerta del ascensor comenzó a girarse lentamente hacia ellos. Thomas al ver la cara de la chica dio un salto hacia atrás y pegó la espalda a la pared del ascensor mientras señalaba a la chica que había fuera y trataba de decir algo sin conseguir articular palabra. De repente pareció recuperar el control de su cuerpo y se abalanzó hacia el panel del ascensor presionando repetidamente el botón que cerraba las puertas. La mujer que había en el interior del ascensor se quedó mirándole perpleja cuando la puerta se cerró cuando faltaba menos de un metro para que la joven que había fuera entrara en el ascensor.
-E… e… esa chica – dijo tartamudeando del susto – yo mismo la vi morir, no pude hacer nada para salvarla y le puse esa pulsera negra.
La mujer que se había mantenido pegada a la pared sonrió y mientras levantaba el brazo le preguntó:
- ¿Una pulsera cómo esta?
Thomas se giró a mirarla y vió como en su muñeca había una pulsera de color negro, idéntica a las que usan en el hospital. El joven médico se desmayó del susto y en su caída agarró fugazmente el brazo que le mostraba la mujer con la que había compartido la charla en el ascensor.
Minutos después encontraron a Thomas aún desfallecido en el suelo del ascensor. Todos atribuyeron su desmayo al cansancio. Pero él sabía que lo que había pasado era real, en su mano tenía una pulsera negra que había arrancado sin querer del brazo de la mujer que había en el ascensor mientras caía desmayado. Al revisar la pulsera pudo comprobar que la mujer había fallecido dos años antes en un accidente de tráfico muy similar al de la chica que quiso salvar.